miércoles, 4 de septiembre de 2019

África arde más que el Amazonas ¿debería preocuparnos?

Con las llamas arrasando sin tregua el Amazonas y Siberia, el mundo tiene la vista puesta estas semanas en los satélites y lo que estos muestran ha hecho saltar las alarmas en la otra orilla del océano Atlántico.

Según cifras de Global Forest Watch, en lo que va de mes de agosto ha habido un mayor número de alertas por fuego en la República Democrática del Congo que en Brasil, dónde 7 estados han pedido refuerzos para combatir los incendios. Justo detrás del país sudamericano se sitúan Angola, Zambia y Mozambique, que superan a Bolivia, que ha aceptado recibir ayuda internacional para combatir la virulencia de las llamas.

De hecho, los satélites de la NASA muestran una gran actividad de fuegos en la franja africana que va desde Angola hasta Mozambique y los datos de la agencia europea Copernicus sobre emisiones producto de quema de biomasa resaltan este área en el mapa.

Pero, mientras los incendios en Sudamérica llevan dos semanas en el foco de la atención mediática, en los medios locales africanos no se dedica ni una sola página a sus fuegos.


En una entrevista con, la ministra de Medioambiente de Angola, Paula Francisca Coelho, aseguró que en este momento no hay incendios forestales en el país y calificó de dramatización y desinformación lo publicado en algunos medios internacionales a raíz de las imágenes de los satélites.

"No tenemos fuego que haya que controlar", afirmó, aunque reconoció que sí había algunos incendios activos de "las prácticas de algunas comunidades en la preparación del terreno para la próxima campaña agrícola". Precisamente es este carácter estacional lo que los expertos apuntan como clave para entender la situación.


"Un satélite muy, muy sensible"

Bob Scholes, profesor de Ecología de Sistemas en la Universidad de Witwatersrand, explica que hay que tener cuidado cuando se analizan imágenes de satélites, como los de MODIS de la NASA. "Es un satélite muy, muy sensible en el espacio que puede detectar un fuego tan pequeño como el fuego del jardín que podrías hacer para quemar basura en tu patio trasero".

"El hecho de que el número de incendios parezca mucho mayor en África que en Brasil no significa necesariamente que el daño ecológico sea mayor", añade. "Depende de dónde se esté quemando y exactamente cuánta área se quema, lo que no se puede deducir del número de píxeles calientes. La segunda cuestión es si se observa la distribución de los píxeles calientes en África en esta época del año, que son casi todos en las sabanas y no en las selvas tropicales".


¿Por qué no se pueden comparar con los incendios en el Amazonas?

El experto en imagen por satélite Pierre Markuse corrobora que el contexto es muy importante a la hora de analizar las imágenes tomadas desde el espacio.

"Las imágenes de satélite, tan impresionantes como puedan parecer, sólo cuentan una parte de la historia", señala en respuesta a un tuit de Mark Parrington, científico de Copernicus, experto en incendios en el que publica datos sobre estos incendios.

Parrington dice que los 17 años que tienen de registros de actividad de incendios en África tropical meridional muestran que entre finales de mayo y principios de octubre hay muchos fuegos relacionados con prácticas agrícolas tradicionales. De hecho, este año las cifras apuntan a que hay menos de la media. Se trata de un ciclo natural de la sabana, mucha de la vegetación que se quema en la estación seca, vuelve a crecer en la húmeda.

"Es un proceso neutral, algo que ocurre cada año, y de hecho lo que vemos con la temporada de incendios es que oscila entre el norte y el sur de África tropical cada seis meses", precisa. "Así que al final de octubre, cuando estos fuegos finalmente se extingan y desaparezcan, habrás más fuegos en los países del norte de África tropical".


África no es un país, ni un solo incendio

Aunque los incendios forestales son una práctica antigua que ocurre durante la estación seca en los países de África tropical, es difícil globalizar el impacto y la problemática de los mismos.

Angola reconoció que en los últimos años el país había perdido una gran superficie de bosques nativos debido a incendios descontrolados de diversos orígenes, principalmente la caza. "Mientras que la motivación principal era despejar la tierra, prepararse para el siguiente cultivo, y también para proporcionar nuevos pastos para el ganado, también existe el propósito de la caza", explica Amilcar Salumbo, agrónomo angoleño. "Y este parece ser el que más daño está causando, debido al creciente número de personas que se dedican a esta práctica en las zonas rurales".

Salumbo cree que es necesario un mayor control de este fenómeno, ya que vastas zonas del territorio se consideran tierras de nadie y son propensas a ser afectadas por los incendios. "Además, cualquier persona puede iniciar un incendio, y si se encuentra en un área remota puede propagarse fuera de cualquier tipo de control", añade.

En la República Democrática del Congo, el periodista Jean Hubert Bondo dice que los incendios no solo están relacionados a prácticas agrícolas sino que también son producto de actos criminales y de conflictos armados. "Estos incendios también devastan nuestra selva ecuatorial, que es la segunda en el mundo después de la Amazonía", lamenta. "Un bosque que ya ha sido víctima de deforestación y explotación industrial".

Para Amkela Sidange, de la Agencia de Gestión Ambiental de Zimbabwe (EMA, por sus siglas en inglés), el cambio climático está alterando la temporada de incendios, que el país ha fijado por ley del 31 de julio al 31 de octubre.

"Nuestros pastos ahora se secan mucho más rápido. Por lo tanto, los incendios ocurren fuera de lo que llamamos temporada de incendios", explica. El departamento técnico de la EMA prepara a las comunidades locales en la lucha contra los incendios,

Pero Sidange quiere dejar claro que Zimbabwe no es el Amazonas: "No podemos comparar nuestra dehesa con el área espesa (de vegetación) que tenemos en el Amazonas. En Zimbabue, todavía es posible controlar los incendios".